Fernando De la Rúa es un hombre que marcó una etapa de nuestro paÃs: hoy, a diez años de la crisis que lo llevo a renunciar a la Presidencia, se anima a mirar para atrás y repasar algunos de los momentos que sirvieron de bisagra para nuestra historia. Desde su perspectiva la situación a la que llegó el paÃs y su consecuente caÃda tienen una estrecha relación con el papel que jugaron el justicialismo y el FMI.
No deja de sorprender que antes de llevar al paÃs a una de las crisis institucionales más profundas que haya conocido, De la Rúa haya sido uno de los hombres más votados y respaldados en la historia de la democracia argentina. Pero nada de eso le sirvió a la hora de intentar detener la explosión socioeconómica que se desató en diciembre de 2001.
Basta hacer un poco de memoria para recordar que De la Rúa acusó a Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf de ser los “titiriteros” de una gran operación polÃtica, quienes sumados a otros gobernadores peronistas, luego de haber largado el asalto final por el poder, le exigieron que declarara el Estado de Sitio en la Argentina la noche del 19 de diciembre.
A continuación el reportaje que diario La Nación le realizó a Fernando De la Rúa:
-Diez años después de su salida del gobierno, si pudiera volver el tiempo atrás, ¿no preferirÃa que la interna de la Alianza la ganara Graciela Fernández Meijide?
-No, para nada. Siempre hay que luchar para ganar, y fue un gran honor haber sido presidente. El tiempo permitirá comprender las circunstancias.
-Pero ya pasó una década y su gobierno recibe las mismas crÃticas que cuando recién habÃa caÃdo.
-Si usted lo dice, debe ser porque usted lo dice.
-Lo digo porque sigue siendo un recuerdo muy traumático para la sociedad.
-Ya se entenderá en perspectiva. Como presidente respeté las instituciones, la ética del ejercicio de la función, la transparencia, pero hubo dificultades insuperables por la forma en que se dieron las cosas. Tuvieron que inventar la causa de sobornos del Senado para empañar los principios éticos de mi gobierno.
-¿Se siente el presidente más odiado desde el retorno democrático?
-No, no es asÃ.
-¿Y quién tiene peor imagen? Porque AlfonsÃn y Kirchner después de su muerte vivieron una reivindicación de su figura.
-Cuando AlfonsÃn terminó su gobierno también lo persiguieron. Acá se persigue a los presidentes constitucionales desde 1930. Yrigoyen fue preso; Perón, derrocado, Frondizi e Illia, también.
-¿Se compara con ellos?
-Digo que la realidad es injusta, parece que fuera necesario que se murieran para reconocer cuáles fueron errores propios y cuáles las circunstancias que les tocaron. Menem terminó bien, pero dejó una bomba de tiempo, la fiesta de él la pagué yo y ahora está cuestionado. Y a Duhalde le fue muy mal en esta elección.
-Entonces, ¿hay que morirse para ser reconocido?
-Les pido que no me maten por esto [se sonrÃe]. Yo quiero que las cosas se vean ahora, por eso voy a publicar mis memorias y explico siempre qué fue lo que pasó.
-¿Y qué fue lo que pasó?
-Hubo una conspiración interna del justicialismo y un hostigamiento del FMI. Frente a las grandes crisis hay que poner patriotismo y grandeza, y no egoÃsmo partidario, no se puede ir contra las instituciones por circunstancias difÃciles de la economÃa.
-¿A quién se refiere?
-Si el radicalismo hubiera estado más activo frente a la conspiración del PJ bonaerense, esto no habrÃa ocurrido.
-¿Hubo un pacto Duhalde-AlfonsÃn?
-Yo nunca atribuà a AlfonsÃn complotar contra mi gobierno [enojado].
-¿Cómo describirÃa a su gobierno?
-Hubo desarrollo de la justicia, la seguridad, la salud, la educación, un plan para el desarrollo de infraestructura en todo el paÃs. Pero la economÃa opaca todo. El corralito fue para preservar los ahorros, se bancarizaron pero no se tocó la propiedad de los ahorros. El que le sacó la plata a la gente fue Duhalde con el corralón, que se apropió de los ingresos para hacer la pesificación asimétrica, y de eso ya no habla nadie.
-¿Y usted qué errores cometió?
-Bajar sueldos de la administración, subir ganancias.
-Usted menciona los errores de la gestión económica, atribuibles a un ministro de EconomÃa. ¿Usted como presidente no se equivocó polÃticamente?
-Es la economÃa la que hace difÃcil la polÃtica. Los ministros de EconomÃa se equivocan y el presidente es asesorado por los ministros de EconomÃa. [José Luis] Machinea me aconseja aumentar los impuestos, lo debatimos con todo el gabinete y ése fue un error que se sintió. Yo lo asumo, pero fue una decisión tomada en conjunto. Bajar los sueldos más altos de la administración pública nos llevó 15 dÃas de debate en el gabinete, pero habÃa que ajustar el presupuesto por el gasto del gobierno anterior. Bancarizar la economÃa no fue bueno, pero no habÃa una salida mejor.
-¿Se arrepiente de haber nombrado a Cavallo?
-No, para nada. VenÃa pedido por la gente, por mi partido, por Chacho. Todo el mundo querÃa que se fuera López Murphy [Ricardo, ocupó la cartera de EconomÃa entre la salida de Machinea y la llegada de Cavallo]. Y yo ya le habÃa ofrecido el cargo a un montón y nadie aceptaba.
-¿No cree que el error fatal fue haber mantenido la convertibilidad cuando era insostenible?
-Es muy fácil decirlo ahora que ya se vio lo que pasó. Pero en ese momento toda la Alianza querÃa la convertibilidad, el peronismo, el paÃs, todo el mundo.
-Si hoy volviera al 19 y 20 de diciembre, ¿qué cambiarÃa?
-No declararÃa el estado de sitio. Yo no lo querÃa pero me convencieron el ministro del Interior [Ramón Mestre] y el jefe de Gabinete [Chrystian Colombo] porque era un clamor de los gobernadores justicialistas que no podÃan controlar la violencia en sus provincias. Era un gesto para mostrarles que estábamos dispuestos a prestarles asistencia, pero no se reglamentó ni se usó, todo empeoró. Tuve una errónea evaluación, pensé que la gente estaba preocupada por los asaltos y que eso la iba a tranquilizar. Pero cuando lo informé por televisión la reacción fueron los cacerolazos.
-El semiólogo Eliseo Verón escribió que ese último discurso por televisión fue un “suicidio mediático”. ¿Coincide?
-Informé sobre el estado de sitio para hacerle saber a la gente que Ãbamos a defender sus derechos; admito que fue un error informarlo personalmente. En esos momentos de confusión eso tuvo consecuencias negativas. Pero la violencia era artificial y programada.
-¿No cree que la gente salió espontáneamente a la calle?
-Todo eso vino después de mi mensaje por televisión, también alentado. La gente actúa con convicción, pero no salieron a la calle para que se fuera el gobierno, sino porque querÃan cambios, pero no por eso debe caer un gobierno. Contra Menem hicimos bocinazos y cacerolazos y por eso no cayó el gobierno.
-Y si no cree que la gente pedÃa su renuncia, ¿Por qué renunció?
-Porque trajeron la violencia, y lo hice como contribución para que cesara. Los peronistas habÃan rechazado mi llamado a un gobierno de unidad y la UCR me hizo saber que veÃa mi renuncia “como una solución”.
-¿Quién se lo dijo?
-El senador Maestro [Carlos, jefe del bloque radical en el Senado], con el diputado Pernasetti [Horacio, jefe de la bancada de Diputados] me llamaron desde la casa del doctor AlfonsÃn y me dieron ese mensaje. Ahà dije: “Bueno, se terminó”.
-¿Qué sintió al dejar la Casa Rosada?
-Que habÃa hecho todo lo posible, el máximo esfuerzo, pero la realidad me superaba. La realidad polÃtica y la económica. Pero paremos acá porque después me cortan la entrevista y todo esto no va a salir.
-Me falta preguntarle por temas importantes que sà van a salir. ¿Qué le provoca el recuerdo de los más de 30 muertos?
-No sé de dónde toman esos números.
-De las personas que fallecieron en todo el paÃs, el 19 y 20 y los dÃas subsiguientes por la violencia desatada esos dÃas.
-Cada muerto es una tragedia. Tratémoslo con seriedad. En la causa [en la que se investigó la responsabilidad de De la Rúa] figuran cinco muertos en Plaza de Mayo, pero murieron en los alrededores, y no está probado que fuera por responsabilidad policial. Yo sé que hubo ocho muertos en la provincia de Buenos Aires, siete en Santa Fe, cinco en Entre RÃos y cinco en Capital. Es una tragedia y eso es un dolor profundo que llevo conmigo. Pero las responsabilidades fueron otras. Hubo una causa contra Reutemann [Carlos, gobernador de Santa Fe ese año] y fue sobreseÃdo; en Buenos Aires y Entre RÃos no hubo causa. Y a mà en la causa por lo que pasó en Plaza de Mayo se me dictó la falta de mérito.
-En esa causa el juez dijo que era “imposible creer” que a usted nadie le hubiera avisado en todo el dÃa que habÃa muertos.
-La resolución fue revocada por la Cámara. Y ese mismo juez me sobreseyó.
-SÃ, pero igual es llamativo. ¿No estaba viendo lo que pasaba por televisión?
-No, estaba en el trámite de la renuncia. Además los sucesos pasan al final de la jornada. La primera información es cuando la jueza me lo dice a las 9 de la noche. Pero yo le pregunté a Mathov [Enrique, entonces secretario de Seguridad Interior] a las 5 de la tarde y me dijo que no habÃa muertos. La explicación que se me dio fue que el SAME levanta heridos, y después fallecen. Además quien ordena el desalojo de la Plaza de Mayo es la jueza, no el Gobierno.
-¿Pero la policÃa no se mueve sin la orden del gobierno?
-Cuando la jueza nos transmite la orden de desalojo, el gobierno da la orden de actuar como dispuso la Justicia.
-¿Qué siente cuando ve la foto suya subiendo al helicóptero?
-Que usaron la foto. Yo todos los dÃas me iba en helicóptero a Olivos, sólo que lo tomaba en la plataforma de al lado de la Rosada, y ese dÃa la seguridad me dijo que lo ponÃan en la terraza por los disturbios. ¡Si al otro dÃa volvà a la Casa Rosada para recibir a Felipe González!
-Se sabe poco de esa visita. ¿Cómo fue?
-El aceptó viajar para amigar a las partes, porque el peronismo se movilizaba para tomar el poder, pero los acontecimientos precipitaron mi decisión. Yo no precisaba saber de muertos para ver la violencia y por eso renuncié. Al dÃa siguiente [21 de diciembre] igual fui para recibirlo y le expliqué que no pude esperarlo, porque la situación podÃa empeorar. El me dijo que por qué no lo habÃa esperado, que juntos hubiéramos podido encontrar una solución. Después habló con varios peronistas. Fue comprensivo con mi actitud.
-¿Qué opina de la nueva gestión de Cristina Kirchner y el porcentaje que sacó?
-Le deseo lo mejor. Los votos consolidan su gobierno y le dan una amplia base de confianza popular. Pero serÃa muy amplio analizar la gestión. Hay que mirar para adelante y tomar las experiencias pasadas. Por mi experiencia Néstor Kirchner se previno de Duhalde y del FMI, y asà fortaleció la institución presidencial.
-¿Dice que se distanció de Duhalde y del FMI por lo que le pasó a usted?
-SÃ. Es fácil administrar en épocas de abundancia. Yo tenÃa 16 millones de pesos en publicidad y ellos 1600 millones. Pero es muy difÃcil con enemigos tan poderosos como el justicialismo bonaerense y el FMI cuando no hay recursos.
-¿Ve parecidos entre 2001 y la crisis europea?
-Parecidos y diferencias. Esto muestra que una crisis financiera en un mundo globalizado desestabiliza los gobiernos y provoca cambios de signo polÃtico. La gente busca su esperanza en caras nuevas. Hoy asistimos a la caÃda de 10 o 12 gobiernos europeos por la crisis económica, desde Gordon hasta Berlusconi. Por otro lado, ellos no tienen un FMI hostil ni su oposición quiere avanzar sobre las instituciones.
-¿En octubre pasado votó a la UCR?
-SÃ, claro. Ricardo AlfonsÃn dio una lucha denodada. Para el resultado influyeron muchos factores: la dispersión de la oposición, la diferencia de recursos.
-¿Por qué sigue siendo radical si dice que lo dejaron solo en su gobierno?
-No soy radical por eso, yo nacà radical y voy a morir radical.
-¿Cómo toma que después de 2001 no volvieron a ganar?
-Es una lección para los radicales que creÃan que podÃan cambiar mi gobierno por otro, que se arreglaban las cosas y volvÃan. No era tan fácil.
Fuente: www.lanacion.com.ar
Foto: media.argentina.indymedia.org

