Gaspar Gómez: “Hacer una película en Mendoza requiere un esfuerzo extra”

Reportajes.com 2 de diciembre de 2011 0
Gaspar Gómez: “Hacer una película en Mendoza requiere un esfuerzo extra”

El director de Road July dialogó con MDZ Online sobre el éxito de su película, la actualidad de la industria en el país y el futuro del cine en Mendoza. Habló además de “Los Hipócritas”, su nuevo proyecto

Gaspar Gómez ingresó al mundo del cine en el año 1993, cuando se decidió a seguir su vocación e incorporarse a la Escuela Regional de Cine y Video. Poco a poco se fue animando a hacer cortometrajes, enviando material a los diferentes festivales existentes y trabajando también en publicidad. Algunos años más tarde se insertó en el medio local como técnico en las filmaciones.

A partir de 1997 gana un importante festival de Rosario gracias a su cortometraje “Dos Tintos”. Un año más tarde dio un salto de fe y formó su propia productora, con la que empezó a hacer comerciales y con la que rodó su primer largometraje, titulado “Crudos”, una película 100% independiente.

Hoy Gaspar Gómez dejó a un lado el anonimato para convertirse en uno de los hacedores de cine más reconocidos de nuestra provincia de la mano de “Road July”, una película de íntegra factura local que lleva siete semanas en una sala comercial, todo un logro para un largometraje de producción mendocina. A través de este trabajo supo demostrarle a la sociedad y los mismos trabajadores del medio audiovisual que se puede hacer buen cine en la provincia, y que mirar a la cultura como una industria no es pecado.

A continuación el reportaje que MDZ Online le realizó a Gaspar Gómez:

- ¿Qué supone hacer una película en Mendoza?

- Hacer cualquier película es muchísimo trabajo, hacerla en Mendoza es trabajar un poco más aún. La distancia a Buenos Aires, donde uno debe tramitar con el INCAA y algunos proveedores, es algo que siempre agrega un inconveniente. En lo artístico, trabajás con técnicos que tienen una buena trayectoria profesional (porque han trabajado en otros largos afuera o porque suman muchas horas de experiencia en rodajes de cortos publicitarios) pero los actores son prácticamente debutantes en la actuación ante cámara, entonces no sólo tenés que trabajar sobre el personaje, sino que tenés que ayudar en cuanto a cómo moverse ante cámara sin fisuras.  Por otra parte, Mendoza necesita crecer más aún en algunas áreas específicas, como por ejemplo el alquiler de luces de filmación o equipamiento de sonido, para poder contener mejor a la producción de un largometraje.

- ¿Te esperabas que tantos mendocinos vieran y aprobaran tu film?

- Lo soñaba. Hace 18 años entré en la escuela de cine y desde entonces el sueño de hacer cine sin tener que dejar Mendoza ha sido algo que no me dejaba dormir. July, por su parte, nos puso a trabajar arduamente durante cuatro años para llegar a que alguien pueda sentarse una hora y media en Cinemark a disfrutar de la película. Después de tanto esfuerzo, soñaba que la sala se llene y que al público el guste la peli, pero no sabía qué iba a pasar. Tenía la tranquilidad de haber hecho todo lo posible para ofrecerle a la gente la mejor película que podía hacer con las condiciones con las que contaba, pero sin embargo eso no te asegura que la gente decida salir de su casa, se vaya hasta Palmares y pague una entrada. Estos ocho mil espectadores en una sala y estar en sexta semana de proyección, para mí es una absoluta y grata sorpresa.

- Y ahora, ¿pensás que este éxito provocará que las cadenas multinacionales pongan más atención a las producciones regionales?

- Sinceramente no creo. Pienso que en Mendoza necesitamos construir una nueva historia cinematográfica para realmente llamar la atención internacionalmente y sería inocente creer que eso lo puede hacer una sola película. Si durante un tiempo sostenido logramos filmar y estrenar largometrajes de buena calidad de manera ininterrumpida, entonces sí creo que algo podría pasar.

- ¿Qué has aprendido de cine después de hacer Road July?

- Aprendí mucho de cine, sin dudas, pero sobretodo aprendí que si uno confía en el instinto y trabaja seriamente para conseguir lo que quiere, algo bueno, en algún momento, tiene que pasar. Si trabajás de manera incansable con un objetivo te podés comer cientos de porrazos y frustraciones que en definitiva te van a servir para aprender, pero difícilmente te vaya mal toda la vida. En algún momento algo tiene que pasar.  Es como el estribillo de “Zona de promesas” de Cerati (“tarda en llegar y, al final, hay recompensa”).

- ¿Hay concepto de industria cultural y del cine como negocio en nuestro medio?

- Siento que hay voces interesantes pero aisladas. El cine es una industria cultural que mueve mucha plata y si se abordara el tema de manera inteligente Mendoza podría crecer tanto como lo ha hecho en otras industrias. Necesitamos que desde el estado provincial se apoye una Ley de Cine local que fomente la actividad. Filmar una película en Argentina es un gran problema financiero, entonces si desde el estado provincial se lograra entender que facilitando mecanismos al productor para que filme acá, van a llegar recursos nacionales a invertirse en la provincia que de un modo u otro en algún lado (Buenos Aires) se van a invertir, la cosa cambiaría. Yo creo que es un tema muy claro, porque los recursos para el cine argentino existen. Lo que se tiene que hacer es traccionar y fomentar desde acá para que esos recursos se inviertan también en Mendoza, porque si no, seguiremos creyendo que el cine porteño es sinónimo excluyente de cine argentino y seguiremos teniendo cientos de películas con problemáticas de barrios de Buenos Aires sin poner nunca en pantalla nuestra realidad e historias.

- ¿Qué tiene que ocurrir para que una película otorgue ganancias?

- Ante todo tiene que tener un productor prolijo que sepa administrar los recursos. Un productor que sepa que no es sólo hacer que la plata alcance, sino que entienda que todo lo que pasa detrás de cámara -para bien o para mal- de algún modo va a parar a la pantalla. Si la película se estrena y cuenta con un plan financiero que no se ha caído por la borda en el viaje, es muy probable que entre entradas de cine, ventas de derechos de antena y los mecanismos de recupero que tiene la ley de cine a nivel nacional, entonces la película dé ganancias. Si es mucho o poco depende de cada caso, pero definitivamente el mejor negocio es lograr un éxito de taquilla a nivel nacional e internacional. Algo muy difícil de conseguir desde Argentina.

- ¿Qué influencia está teniendo en la producción de contenidos la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

- Se está filmando más, lo que hace que más gente se acerque a la actividad audiovisual porque ve un incipiente futuro laboral. Esto está haciendo que más actores tengan la posibilidad de actuar ante cámara y que técnicos nuevos (generalmente alumnos de la escuela de cine) hagan experiencia de rodaje y empiecen a tener la certeza de que si logran tener un buen proyecto en carpeta, es muy posible que sus ideas pasen a ser programas de televisión que lleguen a la gente.

- ¿Cómo se logra, desde una provincia, obtener acceso a las líneas de financiamiento del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales?

- El mecanismo es el mismo para todos: vos para poder pedir un crédito al INCAA tenés que ser un productor habilitado ante el INCAA. En Buenos Aires esto no parece tanto problema, porque hay muchos productores habilitados que podrían estar interesados en tu proyecto. Pero desde Mendoza estabas obligado a irte a Buenos Aires para conseguir alguien que te produzca, sin contar con ninguna chance de que lo pueda hacer un productor de acá; porque si para estar habilitado ante el INCAA tenés que tener un antecedente con el INCAA y a mil kilómetros a la redonda nadie tiene un antecedente, entonces tenemos un círculo vicioso. La actual gestión del Instituto puso en marcha concursos federales de desarrollo de proyecto (los concursos Gleyzer) que te permiten presentarte con un proyecto en carpeta, tener una evaluación y devolución de parte de profesionales de la industria y competir con otros proyectos de tu región. El proyecto ganador obtiene el antecedente para poder presentarse al INCAA como productor habilitado. “Road July” ganó Gleyzer y otro casi igual que hizo el Idits (Instituto de Desarrollo Industrial, Tecnológico y de Servicios de Mendoza) en la misma época. Esta mirada federal desde el INCAA es para mí una de las mejores noticias de los últimos años. Pensemos que sin esos concursos “Road July” no sería una película sino un archivo de word olvidado en mi computadora.

- ¿Qué importancia ha tenido en este proceso la Escuela Regional de Cine y Video de Mendoza?

- “Road July” principalmente es una película hecha con los amigos de la escuela de cine. Claro que con el correr de los años, estos amigos se han transformado en excelentes técnicos en distintas áreas, pero es en la escuela donde alguna vez nos conocimos y empezamos a trabajar y soñar, donde nos formamos y donde seguimos conociendo gente que llega con las mismas ganas y objetivos. En July podés ver un crisol de generaciones de la escuela de cine trabajando para la misma película. El equipo de July es un grupo maravilloso. Me gusta mirar la escuela en retrospectiva, porque si a un grupo de locos no se le hubiese ocurrido en el año noventa creer que una escuela de cine era algo factible en Mendoza, yo no estaría dando esta entrevista y yo no sé a qué me estaría dedicando.

- ¿Qué pasa que no hay guionistas?

- Es lógico. Si no había posibilidades de hacer películas, ¿quién querría tomarse dos años de su vida para trabajar en un guión? Ahora con los concursos de las series para televisión del gobierno nacional han empezado a surgir nombres. Yo creo que si se hacen bien las cosas en diez años tu pregunta estará felizmente pasada de moda.

- Ya nos has probado que se puede hacer películas en Mendoza, ¿qué nos está faltando para competir internacionalmente?

- Para competir en festivales, nada. El paso de Road July por New York, Leipzig, Utrecht o Toulouse nos dio la pauta de que estamos bien parados como para llegar a cualquier festival del mundo. Para competir comercialmente afuera habría que igualar las condiciones de mercado con la invasión superpoderosa del cine de Hollywood en todo el mundo, pero creo eso no va a pasar. Cada proyecto sale del país encontrando alguna grieta que le permite llegar a otras culturas, lo logra por un camino propio, pero para eso no hay recetas.

- Contame de “Los hipócritas”, tu nuevo proyecto…

- Estoy otra vez en el comienzo del proceso. Al igual que hace cuatro años con “Road July” estoy haciendo garabatos en el pizarrón de la productora para darle más forma a la historia y los personajes. Es una comedia dramática también, pero es “más comedia” que July. Sigo tras el desafío de que lo divertido no quite lo profundo. Es una historia de gente que hace teatro y que está buscando su propio camino. No sé qué más decirte… estoy pensando en actores y el pizarrón aún tiene mucho en blanco.

- ¿El equipo seguirá siendo mayormente mendocino?

- Que no te quepa la más mínima duda.

Fuente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/345330-gaspar-gomez-y-road-july-historia-contada-y-sueno-cumplido/

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