Mauricio Llaver: “Si un vino me gusta nadie me va a convencer de que no es bueno”

Santiago Maradona 5 de agosto de 2011 0
Mauricio Llaver: “Si un vino me gusta nadie me va a convencer de que no es bueno”

El director periodístico de la revista Punto a Punto dialogó con Reportajes.com sobre su nuevo proyecto radial “In Vino Veritas”, que se emite por FM Red 101. Además habló de sus principales pasiones: periodismo, literatura, viajes, música y, por supuesto, vinos

Mauricio Llaver es director periodístico de la revista Punto a Punto, columnista de economía en Red 101 y recientemente comenzó su propio programa de radio, “In Vino Veritas”, que lleva adelante junto a Marcelo Pelleriti (winemaker de Monteviejo), Alejandro Vigil (winemaker de Catena Zapata) y José Bahamonde (creativo y chef), en el que conjugan la pasión del vino y la diversidad de intereses que comparten sus cuatro protagonistas. Además escribe una columna semanal en El Sentinel, diario de Estados Unidos, y participa en televisión con un segmento en el programa “VYP, Vinos y Placeres”.

- ¿Cómo surgió la idea de hacer “In Vino Veritas”?

- El programa surgió solo, como si las piezas se hubieran ido juntando naturalmente. Yo conocí a Alejandro Vigil en diciembre del año pasado e inmediatamente tuvimos muy buena onda. Me di cuenta de que es un tipo con intereses muy diversos, más allá de su profesión (es enólogo de la bodega Catena Zapata), pero además le gusta la música, la literatura y la poesía. Por otra parte soy amigo desde hace tiempo de Marcelo Pelleriti, que es enólogo de la bodega Monteviejo y es además músico, es decir, otra persona con intereses diversos. Tuve la idea hacer un programa de vino desestructurado, para el cual nos venía muy bien tener una cuarta persona, que es José Bahamonde, que encaja naturalmente en el grupo. Él es chef, fotógrafo, amante de la literatura y viajero, y entonces pensé: “Nos podríamos juntar los cuatro y hacer un programa que, con la excusa del vino, nos permita hablar de todos los otros temas que nos interesan a los cuatro”, y así fue tomando forma.

- Si bien los cuatro son amantes del vino, cada uno tiene intereses y aristas particulares que vuelcan en el programa. ¿Cuál creés que es tu aporte en ese sentido?

- Mi aporte es, por un lado, tener tantos intereses diversos como ellos, porque a mí me interesan las mismas cosas, y por otro mi experiencia periodística, que me permitió imaginar esas juntadas de cuatro amigos en función de un programa periodístico. Además, un poco a mi pesar, soy un poco el conductor, el que lleva el lineamiento en cuanto a la forma periodística del programa. Yo intento no serlo, me gustaría que el protagonismo de los cuatro tenga un peso similar, pero hasta ahora se ha dado que recae en mí el rol de presentador, ya que soy el único que es periodista de profesión.

- ¿Cómo te iniciaste en el mundo del vino?

- Yo no tomaba vino hasta que a los 32 años leí una entrevista a Miguel Brascó, uno de los grandes referentes del periodismo de buena vida en la Argentina. Era en la revista de La Nación, año 1996, en la que él hablaba de los vinos argentinos, del Malbec y el Torrontés, y decía: “No tomar vino en Argentina es una insensatez”. Entonces decidí probar para ver si era un insensato o no, y me di cuenta de que efectivamente era un insensato por no haber tomado vino hasta ese entonces. A partir de ahí abracé al tema vino con mucha pasión: ese mismo día que leí el artículo estaba en casa de mi suegro, que tomaba vino, y probé el vino que estaba tomando y desde ahí arranqué y no paré más.

- Es muy interesante la nota “La gran regla del vino: no hay reglas” publicada en tu web (www.mauriciollaver.com), en la que desmitificás un poco el halo que rodea la crítica y la cata de vinos. ¿Cómo es recibida esta postura en tu círculo de enólogos y especialistas conocidos?

- Ellos piensan esencialmente igual que yo: nadie puede sentir lo que uno siente, nadie puede transmitir una sensación. Si un vino me gusta nadie me va a convencer de que no es bueno y si no me gusta no me van a poder convencer de que sí. Me parece que esa es la regla esencial y los enólogos también tienen muy clara esa postura, por lo menos mis amigos. Todos saben que hay cierto discurso que sirve para vender o generar un cierto halo de misticismo alrededor del vino, pero lo que realmente importa es que uno tome lo que le guste y que pruebe todo, porque es un camino que nunca termina. Uno está en un proceso de experimentación permanente y en medio de esa experimentación va sintiendo placer cada vez que toma un vino.

- ¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser periodista?

- Yo creo que soy una especie de periodista nato. Si hay algo que he hecho toda mi vida, desde chiquito, es leer. Yo me defino fundamentalmente como un lector, un lector omnívoro: yo leía desde libros importantes que había en mi casa hasta el Patoruzito, sin olvidar lo que considero que es mi mayor influencia: El Gráfico. De chico compraba la revista todas las semanas, esperaba ansioso el día en que llegaba El Gráfico al quiosco que estaba al lado de mi casa y salía corriendo a comprarlo. Cuando me prohibían comprarlo, porque andaba mal en la escuela o me mandaba alguna macana, lo compraba igual y lo escondía abajo del colchón. De chico copiaba las notas de la revista: tenía un cuaderno y las escribía. También cuando veía algún partido de fútbol me escribía yo mi propia crónica. Así que escribir es para mí una cosa totalmente natural, que hago desde chico y que me ha salido fácilmente desde siempre. No digo que escribo bien, pero sí que es algo que no me cuesta.

- ¿Y nunca trabajaste como periodista deportivo?

- No, nunca hice nada, pero me volvería loco cubrir un mundial de fútbol. Cubrirlo como cronista raso: ir a los entrenamientos, hablar, hacer especulaciones. Eso me gustaría hacerlo algún día.

- ¿Hay otros objetivos profesionales que no hayas alcanzado?

- Por ahora ninguno, porque se han ido cumpliendo. Una paradoja es que cuando terminé la facultad dije: “Hay dos cosas que no voy a hacer en periodismo: escribir de economía y hacer televisión”. Terminé siendo cronista y redactor de economía durante 15 años en el diario Los Andes, y durante 8 años escribí la columna económica dominical. Ahora soy columnista de economía en la radio, con 6 años y medio en Red 101, y soy director de Punto a Punto, que es una revista de negocios y economía. Terminé siendo un periodista especializado en eso porque así se dio: cuando entré a Los Andes había un puesto en un suplemento de economía y me dijeron que entrara y después me acomodara, pero me quedé y me gustó. Y en televisión estoy empezando en estos días con una propuesta para hacer un segmento en un programa que se llama “Vinos y Placeres”, donde voy a hacer informes sobre temas vinculados al vino y a la buena vida en general.
“Más allá de estas actividades me he dado el gusto de hacer otras cosas, como escribir una columna semanal sobre temas generales en un diario de Estados Unidos (El Sentinel, en Fort Lauderdale). Allí escribo desde 2002, desde temas blandos hasta temas muy duros de política internacional, que es otra cosa que estudié luego de estudiar Comunicación Social.

- Trabajás en gráfica, radio y recientemente en televisión. ¿En qué medio te sentís más cómodo?

- Soy fundamentalmente un periodista gráfico, es decir, hice una carrera de 15 años en el diario Los Andes, llevo 5 años en Punto a Punto y me siento muy cómodo sentándome a escribir, jugando con el espacio, con los títulos y las bajadas. La radio me gusta, es más espontánea, tener una columna todas las mañanas genera una llegada importante, porque ahí me doy cuenta de la masividad que tiene la radio como medio. Ahora con “In Vino Veritas” estoy haciendo un programa de radio, que es diferente a una columna, y eso es una experiencia nueva. Llevamos muy poco tiempo, pero hasta ahora es muy divertido.

La experiencia en televisión es todavía muy incipiente, pero mi primera sorpresa es que creo que puedo desenvolverme con mayor soltura de la que me imaginaba.

- ¿Qué hubieras sido si no fueras periodista?

- Yo no me imagino siendo otra cosa que no sea periodista. Probablemente hubiera seguido una carrera académica, me gustan mucho las relaciones internacionales. De hecho, después de recibirme de comunicador hice posgrados, cursos de especialización, di clases en maestrías, pero el impulso periodístico es connatural a mi personalidad. A esta altura se me hace imposible no pensar las cosas en términos periodísticos. Cuando estoy viendo un partido de fútbol y veo un gol o un festejo pienso: “Esta es la foto del diario de mañana”. Se me hace imposible no concebir las cosas en términos periodísticos.

- A lo largo de tu práctica profesional has entrevistado a grandes personalidades de diversos ámbitos, ¿cuáles son los reportajes que más te marcaron y por qué?

- Te diría que la que más me marcó fue una entrevista a Mario Vargas Llosa, quien terminó 15 años después siendo Premio Nobel de Literatura. Me acuerdo muy bien porque Vargas Llosa venía a Mendoza y yo trabajaba en el diario Los Andes. Cuando me enteré de que venía fui a hablar con el director, Jorge Oviedo, y le dije: “Jefe, a Vargas Llosa lo quiero agarrar yo”, y Oviedo, que tenía reflejo de periodista, me dijo “Dalo por hecho”. Al otro día me llamó y me dijo: “Lo van a traer en un avión desde Tucumán y te voy a tratar de meter en ese avión”, porque venía en un avión privado de Impsa, la empresa de la familia Pescarmona. Y lo consiguió. Recuerdo que salimos muy temprano para Tucumán, lo trajimos y le hice la entrevista en el avión, que era muy chiquito y sólo cabían cuatro personas: íbamos Vargas Llosa, otras dos personas y yo. Esa entrevista fue para mí muy relevante. Fue en diciembre de 1995 y en esa época no se firmaban notas en Los Andes, pero esa nota salió firmada con una foto grande en la que estábamos Vargas Llosa y yo con un grabador gigante de esa época. Esa nota me trae muchos recuerdos.
“Otra muy importante fue la que le hice a Manuel Vázquez Montalbán, que era un escritor catalán y periodista. Él escribió una serie de novelas de un personaje que se llama Pepe Carvalho, que era un detective gourmet, un personaje que a mí me atraía mucho. Cuando vino a Mendoza le armamos la entrevista con un almuerzo y le hicimos probar algunos vinos mendocinos, porque el tipo entendía de vino.

- Si pudieras elegir, ¿a qué personalidades te gustaría entrevistar?

- Me gustaría entrevistar a la Presidente de la Nación a agenda abierta, hacerle algunas preguntas que generalmente no se le hacen. También me gustaría entrevistar a Obama, Lionel Messi y Pep Guardiola, técnico del Barcelona. Otra personalidad muy interesante es Manuel Vicent, un escritor español muy ligado a lo gourmet, gran escritor y periodista. Y me encantaría entrevistar a John le Carré, mi escritor favorito, del cual he leído todas sus novelas.

- En tu perfil de Twitter te definís, entre otras cosas, como viajero. ¿Cuál es el viaje más importante que hayas hecho?

- Por suerte he viajado mucho desde chico porque mi padre y mi madre son muy viajeros. Hubo un viaje que fue muy decisivo en mi vida. Fue en 1986, yo ya estaba en la facultad, y mi viejo me dijo: “Vamos a hacer un viaje importante” y nos fuimos a lo que era el bloque socialista en Europa del Este. Es decir, el Muro de Berlín cayó en 1989 y el capitalismo terminó siendo la ideología y la economía dominante, pero hasta ese entonces había un bloque occidental, liderado por Estados Unidos, y un bloque del Este socialista, liderado por la Unión Soviética, y había como una especie de división simbólica y física, que era el Muro de Berlín, en Alemania. Este viaje era por toda Europa del Este, detrás de lo que se llamaba la Cortina de Hierro. Ahí conocí la Unión Soviética, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría. También pude conocer el Muro de Berlín. De hecho en mi sitio de internet tengo una foto de hace 25 años sacada a metros del Muro y otra que me saqué hace algunos meses en el mismo lugar, casi con el mismo ángulo. Ese viaje fue muy importante para mí: tenía 22 ó 23 años y pude conocer otro mundo que me abrió la cabeza. Ahí nació un interés por intentar comprender los fenómenos políticos y me lancé a leer apasionadamente sobre política, la Guerra Fría y la Segunda Guerra Mundial.

- ¿Qué lugares están en tu lista de destinos por conocer?

- Singapur. He estado “arriba” de Singapur, en Malasia, que es limítrofe. Singapur es una ciudad-estado en el sudeste asiático que está en un extremo muy chiquito. Siempre he sido un gran admirador de todo el proceso político de Singapur porque en 40 años pasaron de ser un puertito de pescadores a ser un centro financiero mundial, un país ultra desarrollado, con el cuarto o quinto PBI per cápita del mundo. Me parece extraordinario el desarrollo que lograron. He leído los dos tomos de la autobiografía de Lee Kuan Yew, que fue algo así como el “padre” del Singapur moderno. Y además de Singapur me queda por conocer la nueva meca de todo el mundo: China continental. He estado en Hong Kong, pero no es la China que está haciendo desplazar el eje de la economía mundial.

- ¿Te hacés tiempo para escuchar música?

- Sí, escucho música todo el tiempo. En mi casa se hace más difícil porque tengo hijos adolescentes y ellos copan la casa con su música, pero escucho mucho en el auto. Me he modernizado mucho por mis hijos, precisamente, entonces escucho por ejemplo The Killers y Amanda Palmer, pero lo que más me gusta es el jazz. Además amo a los Beatles y algo de lo que era el rock progresivo, por ejemplo Yes, que tuve la suerte increíble de verlos en Mendoza en diciembre del año pasado. Todavía recuerdo con una enorme emoción haber estado en ese recital y haber podido ver de cerca a un par de los músicos originales de la banda, que son como héroes de mi juventud.

- ¿Hay alguna actividad o hobby que por falta de tiempo no hayas podido realizar?

- Tocar el saxo. Empezar desde cero porque no tengo idea, pero cuando tenga tiempo me voy a poner a estudiar con tranquilidad. Otra cosa que me gustaría hacer si tuviera más tiempo y más medios es cocinar. Con “más medios” quiero decir que me gustaría tener una cocina moderna, con todos los aparatos que aparecen en la televisión y alguien que vaya limpiando lo que voy ensuciando. [Se ríe]

FOTO: http://www.red101.fm/archivos/images/Mauricio%20mejor.JPG

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